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En Ludbreg, Croacia, en al año 1411, en la
capilla del castillo de los condes Batthyány, un
sacerdote celebró la Misa. Durante la
consagración del vino, el sacerdote dudó de la
verdad de las transubstanciación, de la
presencia real del Cuerpo y la Sangre de Cristo
en las especies eucarísticas consagradas. Fue
entonces, cuando el vino contenido en el cáliz
se transformó en Sangre. Lleno de confusión,
escondió la Reliquia detrás de un muro del altar
principal. El albañil que realizó el trabajo fue
obligado a guardar silencio. El sacerdote
mantuvo el secreto, pero poco antes de morir
reveló el Milagro. Luego de su confesión, la
noticia se difundió velozmente y Ludbreg se
convirtió en meta de peregrinaciones.
Poco después, la Santa Sede mandó que la
Reliquia del Milagro fuese llevada a Roma, donde
permaneció por largos años. El pueblo de Ludbreg
y los alrededores continuaron la costumbre de
peregrinar hacia la capilla del castillo.
A inicios del siglo XVI, durante el pontificado
del Papa Julio II se convocó en Ludbreg una
comisión para investigar los hechos relacionados
con el Milagro Eucarístico. Fue allí que se
recogieron varios testimonios de curaciones
milagrosas gracias a la oración ante la
Reliquia.
El 14 de abril de 1513, el Papa León X publicó
la Bula, permitiendo la veneración de la Santa
Reliquia, que él mismo, en repetidas ocasiones,
había llevado en procesión por las calles de
Roma. Poco después, la Reliquia fue restituida a
Croacia.
Durante el siglo XVIII, la Croacia septentrional
fue atacada por la peste. El pueblo se dirigió a
Dios para invocar su auxilio. Lo mismo hizo el
Parlamento croata, que durante la sesión llevada
a cabo en la ciudad de VaraÏdin, el 15 de
diciembre de 1739, hizo el voto de construir una
capilla en Ludbreg en honor al Milagro si la
peste se detenía. La peste fue derrotada pero el
voto prometido sólo fue cumplido en 1994, con el
restablecimiento de la democracia en Croacia.
Hasta nuestros días, la preciosa Reliquia de la
Sangre del Milagro atrae cada año a miles de
fieles. Desde inicios del mes de septiembre y
por toda una semana, se celebra la llamada
“Sveta Nedilja-Santo Domingo”, en honor al
Milagro Eucarístico de 1411.
La Reliquia de la Sangre se conserva
perfectamente intacta en una riquísima Custodia,
realizada por encargo de la Condesa Eleonora
Batthyány-Strattman, en 1721. |