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1255 - Regensburg (Alemania)
El
Milagro Eucarístico de Regensburg se manifestó cuando un
sacerdote, asaltado por ciertas dudas acerca de la presencia
real de Jesús en la Eucaristía, elevó el cáliz para la
consagración. En ese instante, el crucifijo de madera que
estaba sobre el tabernáculo tomó vida acercando un brazo
hacia el sacerdote y tomando de sus manos el cáliz para
luego exponerlo ante todos los fieles para que fuese
adorado.
El milagro:
El 25 de
marzo de 1255, un jueves Santo, un sacerdote de Ratisbonne,
fue llamado para llevar el Santo Viático a un moribundo.
Entrando a la ciudad, se encontró obstaculizado por un
riachuelo que se había desbordado a causa de las lluvias.
Para facilitar el cruce, habían colocado un tronco que unía
las dos orillas. Pero, mientras trataba de atravesarlo, el
sacerdote se resbaló dejando caer las Hostias consagradas.
El
sacerdote, los fieles y las autoridades civiles decidieron,
ese mismo día, construir una capilla en el lugar del
accidente, como acto de reparación. El 8 de septiembre de
1255, el Obispo Albert, en honor al Salvador, consagró la
capilla y el Santísimo Sacramento fue introducido en una
solemne procesión. Desde ese momento, el santuario comenzó a
ser visitado por numerosos fieles.
Dos años
más tarde, un extraordinario episodio confirmó la santidad
del lugar. Un sacerdote estaba celebrando la Santa Misa en
la pequeña capilla, cuando fue asaltado por fuertes dudas
acerca de la real presencia de Jesús en la Eucaristía. Elevó
con dificultad el cáliz y, en ese mismo momento, escuchó un
ruido muy leve que provenía del altar. Sucedió que el
Crucifijo de madera, que se encontraba por encima del altar,
tomó vida y, extendiendo lentamente un brazo hacia el
sacerdote, alcanzó el cáliz y lo expuso ante todos los
fieles para que fuese adorado. El sacerdote, arrepentido, se
postró de rodillas y pidió perdón por haber consentido la
duda. Entonces, el Señor le devolvió el cáliz como signo de
perdón.
El
Crucifijo milagroso se conserva hasta nuestros días en la
ciudad vecina de Regensburg. Sigue siendo visitada cada año
por numerosos peregrinos. |