|
¡NO SE AHOGUE MI ESPERANZA! (Mt 8,23-27; Mc 4,35-41; Lc 8,22-25)
(Jn
6,16-21; Mt 14, 24-33; Mc 6,47-52)
Por
surco
un mar desconocido,
el
derrotero perdido,
la
esperanza desvalida.
Mi
marea se agiganta
y
te llamo desde el miedo,
no
reniego de tu credo
pero
la fe se quebranta.
Yo
sé que Tú estás conmigo,
que
vigilas mientras remo;
no
te extrañes si ahora temo
a
pesar de estar contigo,
pues
el mar es tan profundo,
las
tormentas tan oscuras,
y
las luchas son tan duras
en
este maldito mundo,
que,
a pesar de estar contigo
y
saber que Tú me amas,
te
llamo mientras me llamas,
y
te pido, fiel amigo,
que
calmes estas mareas
que
me arrastran al abismo,
que
se acabe el espejismo
que
esclaviza mis ideas,
trae
de nuevo la bonanza,
líbrame
de todo mal,
¡dame
tu paz celestial!, ¡no se ahogue mi esperanza!
Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)
Si quiere enviar un mensaje recomendando estas páginas, pulse AQUÍ Añada este sitio a sus Favoritos
Libros de Emma-Margarita R. A.-Valdés
|